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Nota técnica: Detección
experta de capacitores dañados |
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Detección experta
de capacitores dañados
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Por Raúl J. E.
Aguirre, © 2009
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Fundador y
presidente de CREATRONICA
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Introducción
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Al encarar la
revisión de un equipo en busca de fallas provocadas por capacitores,
sería deseable que el técnico contara con cierta información previa, a
fin de utilizar la metodología óptima que permita tener las mayores
probabilidades de éxito en dicha tarea. La información previa a la que
nos referimos podría provenir de experiencias anteriores en equipos de
similar tecnología, o por consejos de otros colegas, debates en foros
de discusión, etc., pero que en definitiva, es la que daría alguna
respuesta a esta cuestión: ¿cuál es el parámetro de los
capacitores que normalmente (y en forma notoria) se altera en este
tipo de equipos?
Si sabemos la
respuesta, podemos ahorrarnos algo de tiempo al elegir el instrumento
y método exacto que emplearemos en el primer intento de buscar
capacitores dañados. Si no contamos con esa información previa, sólo
nos queda realizar la totalidad de las pruebas posibles y disponibles,
lo cual nos llevará más tiempo y sacrificio, pero no por ello
significará un derroche de recursos. |
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Pruebas básicas
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Distinguimos al
menos tres pruebas o mediciones que se le pueden practicar a un
capacitor, de cuyos resultados podremos servirnos para tomar la
determinación de sustituirlo por uno nuevo o darlo por bueno y seguir
buscando. Las pruebas más importantes, a mi criterio, son:
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Medida de la ESR
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Medida de la capacidad
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Medida o comprobación de la existencia de fugas
La medida de la
ESR es la preferida por muchos técnicos porque, salvo en contadas
excepciones, permite medir al capacitor sin necesidad de desconectarlo
de su circuito de trabajo, y eso significa una gran comodidad, por
cierto. Si al medir ESR en circuito un capacitor nos marca en estado
MALO, ¡alegría! ya encontramos a un posible causante de la falla que
deseamos resolver y nos queda simplemente cambiarlo por uno en buen
estado. Sin embargo, el error que cometen muchos técnicos es no seguir
efectuándole otras pruebas al capacitor cuando con el medidor de ESR
obtienen la indicación de BUENO. Se conforman con que la indicación
BUENO implica la totalidad del capacitor. Esto es para recalcar,
atención señores: cuando el medidor de ESR indica BUENO, ¡se
refiere al parámetro ESR únicamente! Ese capacitor podría tener
alterado otro parámetro (capacidad, fugas, etc.) que bien podría ser
la causa de la falla del equipo que intentamos reparar. |
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Pruebas en capacitores
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Analicemos la siguiente prueba de
laboratorio: tomamos un capacitor nuevo de 1000 µF, y le medimos su
valor de capacidad y su ESR. Luego lo abrimos cuidadosamente y le
desenrollamos y cortamos la mitad del área de sus placas,
convirtiéndolo en un nuevo capacitor de 500 µF. |
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Medimos ahora su ESR, y nuestro medidor nos sigue indicando BUENO (*).
¿Qué ha sucedido aquí? |
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¿El medidor de ESR no se ha percatado de que falta la mitad del
capacitor?
Este es otro error en el que se suele incurrir: le damos personalidad
humana a las cosas, en este caso el instrumento. Resulta que la mitad
del capacitor que queda está en buen estado y por eso su valor de ESR
se valora como BUENO, porque en realidad, al retirar la mitad del
capacitor, lo que alteramos fue el parámetro que llamamos valor de
capacidad. El instrumento no tiene por qué darse cuenta, ya que no
tiene visión robótica: sólo mide ESR y eso es lo que leemos en su
escala. Un capacitor de 470 µF estándar puede estar en tan buen estado
como uno de 1000 µF, y sus valores en lo que se refiere a la ESR
pueden ser coincidentes. Por ello, nuestro capacitor de 1000 “cortado”
a la mitad, sigue midiendo bien.
(*). NOTA: la medición
fue válida en ese momento en que se abrió el capacitor nuevo.
Pasados unos días de
estar al descubierto, el electrolito se secó y la ESR aumentó a unos
38.59 ohms.
Esto no significa que el mejor instrumento para medir un capacitor sea
el capacímetro sólo por el parcial hecho de que si lo cortamos a la
mitad lo podemos notar midiendo su valor de capacidad. Para reafirmar
este concepto, realicemos esta experiencia que cualquier técnico puede
reproducir fácilmente en su mesa de trabajo. Tomemos un capacitor de
1000 µF x 16 V y midamos su ESR y su capacidad. Al mismo capacitor,
soldémosle en serie a una de sus patas un resistor de 10 ohms, el cual
simulará un valor de ESR.
Nuestro ejemplo real arroja estos valores:
CAPACITOR SIN RESISTOR
EN SERIE
C = 1005 µF (está perfectamente dentro de la tolerancia permitida)
CAPACITOR CON RESISTOR
EN SERIE
C = 1005 µF (es decir, no hubo cambio alguno aun con el resistor en
serie)
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Repitiendo las mediciones anteriores, se obtienen estos resultados:
CAPACITOR SIN RESISTOR
EN SERIE
ESR = 0.20 ohms (el RANGO 4 lo valora como BUENO)
CAPACITOR CON RESISTOR
EN SERIE
ESR = 10.20 ohms (el RANGO 4 lo valora ahora como MALO)
NOTA: el RANGO 4 es el
que abarca de 100 µF a 9999 µF.
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¿Qué ocurre aquí ahora? Ocurre que la lectura del capacímetro no
refleja en lo más mínimo que el capacitor posee un resistor en serie
que bien simula una condición de ESR altísima, y que en este caso, el
medidor de ESR lo señala perfectamente como MALO.
Tampoco es para concluir ahora que el medidor de ESR es mejor que el
capacímetro porque “se ha dado cuenta de la presencia del resistor en
serie” ¿verdad?
Hasta ahora hemos visto y comprobado, en sencillas pruebas de
laboratorio, que un capacitor puede tener desvalorizado su valor de
capacidad y aun así mantener un buen estado de ESR, y a la inversa,
puede tener perfectamente el valor de capacidad y una ESR elevadísima
que lo diagnosticaríamos como totalmente inservible. Significa que en
cuestión de capacitores, y en especial de los electrolíticos, tanto la
medición de ESR como la de capacidad son importantes y si nos
pareciera que un instrumento es más útil y certero que el otro es
porque el tipo de equipo que reparamos tiene esa tendencia en
particular en los capacitores que utiliza.
En lo que queremos hacer hincapié es en el uso apropiado del
instrumento correcto en cada caso, y realizar al menos 2 de las 3
comprobaciones que sugerimos.
El técnico reparador de equipos electrónicos que poseen capacitores
SMD encuentran en el medidor de ESR el instrumento ideal para
encontrar fallas en dichos componentes. En efecto, los capacitores SMD
tienen el inconveniente de que son difíciles de remover, pero la
ventaja que suelen elevar considerablemente su valor de ESR cuando se
deterioran, lo cual los deja fácilmente en evidencia al medirlos en
circuito, sin desoldarlos. Pero esta situación ocurre en este tipo de
equipos y en algunas etapas y modelos de televisores y reproductores
de DVD, por mencionar algunos.
En otro tipo de equipos, existe una marcada tendencia que señala que,
en los capacitores de arranque de motores eléctricos de AC, el
parámetro que normalmente se altera es el valor de capacidad, con lo
cual, el instrumento a utilizar como primera medida será el
capacímetro o medidor de capacidad. Es normal encontrar, en
ventiladores y compresores de equipos de refrigeración, capacitores de
arranque con su capacidad muy reducida, de tal modo que los motores no
pueden arrancar. Nótese en la foto que el capacitor de arranque cuyo
valor nominal rotulado es de 30
µF, mide unos 3.3 µF (¡por esto no arrancaba el compresor de
nuestro aire acondicionado!), sin embargo, lo poco que queda sano
del capacitor aun tiene buena ESR.
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Resumidamente, en ciertos casos mediremos primero con el medidor de
ESR, y en otros casos, primero lo haremos con el medidor de capacidad,
simplemente porque sabemos cuál es la tendencia más probable que nos
dará mayor cantidad de resultados contundentes al primer intento. Si
no contamos con información previa, no importa, mediremos primero con
el medidor de ESR, ya que nos permite hacerlo en circuito,
resultándonos un proceso más cómodo y rápido. Si no encontramos nada
fuera de valor en cuanto a ESR se refiera, pasaremos a desoldar los
capacitores de los que sospechemos y a medirlos con el capacímetro.
Finalmente tenemos el tercer parámetro a considerar, que es la
corriente de fugas, lo que en otras palabras puede traducirse como la
incapacidad del capacitor de poder bloquear el paso de la corriente
continua. El efecto es el mismo que provocaría un resistor conectado
en paralelo al capacitor. Según el valor de capacidad y el voltaje de
trabajo del capacitor, se admiten ciertos valores de corriente de
fugas. Cualquier valor de corriente de fuga que supere el máximo
tolerable, es indicación de estar frente a un capacitor con problemas
y potencialmente capaz de provocar fallas en el circuito. Inclusive
puede darse el caso en que tanto la ESR como la capacidad estén dentro
de lo normal, y que la causa de la falla sea puramente la excesiva
corriente de fugas, porque el circuito en donde trabaja es sensible a
ello. Este tema lo trataremos en un futuro artículo.
Cuánto más pruebas le efectuemos al capacitor bajo sospecha, tanto más
alimentaremos nuestro juicio técnico al evaluarlo y decidir su
reemplazo.
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